Hoy mismo me he tomado un rato de relax y me he acercado al Thyssen para ver La ilusión del lejano Oeste y la ya emigrada exposición de Munch.
Visto que sólo había una de las dos muestras, me he quedado igualmente. La ilusión del lejano Oeste es muy variopinta en cuanto a los objetos de interés: desde la cabeza de un búfalo perteneciente al Museo de Ciencias Naturales de Madrid, pasando por una cartografía del Museo Naval (si no me equivoco), hasta por una serie de grabados pertenecientes al barón, y alguna pieza del Museo de América. Prácticamente hecha en casa. Esto no quiere decir que le reste valor, sino más bien que hay otra serie de museos que no solemos visitar. Me he dado cuenta de que alguno de los paisajes ya lo habíamos visto en la exposición que el museo realizó en torno al paisaje Romántico.
El caso es que me faltaba algo. Como bien decía el título, trataba sobre la imagen que se nos ha hecho llegar del lejano Oeste. Me resultaba extraño ver la colección de grabados con sus títulos explicando que el indio era de tal o cual tribu, sin tener unos conocimientos algo más serios (¿cuántas tribus había a lo largo del Mississippi? ¿cuáles eran sus medios de vida? ¿su jerarquía social? ¿sus alianzas?), en definitiva, su historia.
Recuerdo una clase de conservación de obras de arte y TIC en relación a los trajes, creo que de tribus indias del norte de Estados Unidos y Canadá y cómo confeccionaban sus ropajes y utensilios con piel de peces y ballenas. Esto es, no hay que dar por sentado que todas las tribus indias es como nos han hecho creer en las películas...
Solo deciros dos cosas: una es que la exposición está hasta el próximo 7 de febrero. Otra es que si os gustan las Kochinas, tenéis un museo en Santiago de Compostela con una pequeña muestra muy chula (creo que llegué a hacer un post en este blog en el 2014).
También os invito a buscar documentación y disfrutar de las imágenes de Edward S. Curtis.
jueves, 28 de enero de 2016
viernes, 25 de diciembre de 2015
Felicitación de natación
Este año me he ocupado yo misma de la tarjeta de felicitación a nuestra profe de natación. Nadie ha opuesto resistencia y yo tenía muchas ganas. La verdad es que ha salido sola...
Estas son las imágenes de las que partía:
Estas son las imágenes de las que partía:
realizada en el bloc de Clairefontaine que traje de Roma. A pesar de no estar encolado, funciona muy bien con el acrílico como acuarela y tiene un grano muy bonito.
éste, sin embargo, está realizado sobre el studio Torchon de Fabriano con grano nube.
domingo, 20 de diciembre de 2015
Max Bill en la Juan March
La semana pasada me acerqué hasta la Fundación Juan March para ver la muestra de Max Bill, del que sólo tenía referencias en base al diseño gráfico.
Si en la exposición de Bonnard había sido muy crítica negativamente con respecto al color, en esta voy a hablar de todo lo contrario. No se puede ver la exposición siendo ajeno al uso y la experimentación del color, y de ese modo es cómo hay que acercarse a verla, o así lo concibo yo.
Durante parte del recorrido, el color va a estar presente en cantidad de cuadros en los que el título dice mucho. Colores que pesan, colores que generan más ruido, contrastes, densidades,...etc. En aquella época no se disponía del uso del ordenador como hacemos ahora, en el que probamos los colores, las interferencias entre uno y otros; en aquel momento se pintaba, y se comprendía después. Sin embargo, es de destacar también el uso de formatos más grandes, ya que no estamos hablando de una pantalla de ordenador o de un folio.
Así que invito a ir a la muestra con ganas de jugar con el color. Soy gran apasionada de este tema y todavía recuerdo lo pardilla y perdida que estaba en la universidad el primer curso. No fue hasta que comencé en la restauración de obras de arte que pude dilucidar un poco mejor el funcionamiento del color. Del tema geométrico no voy a decir nada puesto que me parece un uso al servicio del color aunque sin restarle la importancia que se merece. Lo dicho, a disfrutar con la mente abierta y no con la idea de "qué habrá querido decir el artista", sino más bien "a ver cómo funciona esto".
sábado, 19 de diciembre de 2015
Pastelería Tolosana e Ilustración dulce
Ahora que ya han dado a conocer los ganadores y finalistas del concurso de Ilustración dulce de la pastelería Tolosana, puedo publicar mis dos propuestas.
viernes, 18 de diciembre de 2015
Ilustración italiana en el Istituto Italiano di Cultura di Madrid
El pasado viernes 11 me acerqué al centro a resolver unos recados y de paso me dí el gustazo de pasarme por el Istituto Italiano que hacía mucho tiempo que no pisaba.
La exposición de ilustración infantil se encuentra subiendo las escaleras de la izquierda hasta la primera planta (recomiendo preguntar en portería). Ocupa tres salas, y a lo mejor os preguntáis por qué demonios estoy especificando tanto, pero es que casi me vuelvo sin haber visto la última sala. Las salas de la izquierda son contiguas, pero la de la derecha no y eso lleva a la confusión.
Bueno, allí me quedé enamorada del trabajo de Beatrice Alemagna a la que ya conocía, pero cuyas ilustraciones no me acababan de hacer tilín. Quizás le faltaba ese punto romántico que ha conseguido con Le merveilleux Dodu-Velu-Petit. Me ha encantado esa reinterpretación de la ilustración vintage. Un poco de Eloyse, un poco Sasek,...y París.
También vais a encontrar a Simone Rea y varias ilustraciones de la Fábulas. Recomiendo que os fijéis en las texturas más pictóricas, muy chulas, que en la impresión de las ilustraciones no se aprecian igual.
Igualmente están entre otros, Roberto Innocenti, Sara Fanelli, Chiara Carrer, Philip Giordano, Pia Valentinis,...Salí especialmente contenta, pero si he de criticar algo es que la obra de muchos de ellos está editada en el extranjero (como primeras ediciones), y destaca la labor de Toppipittori como casa editorial. Pensé que lo mismo vería algo de Barbara Fiore pero no ha sido así.
Os dejo el enlace a la página del Istituto que cerrará en período no lectivo. Hasta el 31 de enero aún hay tiempo.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Reciclaje, cartonaje
Estos días de descanso me he dedicado a reciclar una caja de comida húmeda para gatos y la he transformado en una caja para guardar los tubos de acrílico. He de decir que la he reforzado un poco.
sábado, 5 de diciembre de 2015
Pierre Bonnard en la Mapfre
Siento aventurar que no me ha gustado nada, y ese nada cubre varios aspectos; siempre bajo mi punto de vista, que no es el único, pero sí el mío, vaya.
Como adicta que me confieso al arte de finales del XIX y principios de XX y las muestras que suelen organizar entre la Mapfre y la Juan March, he de señalar que me ha decepcionado. Pensé que Bonnard estaría a la altura (ignorancia previa por mi parte) de sus contemporáneos. Sólo he podido observar una lucha constante del artista con el color en su lienzo. Parecía como si nunca hubiese habido una reconciliación, un período de tregua, menos aún una superación de sus problemas. No existe una plenitud para, como decía un personaje de A bout de souffle, "ser inmortal y después morir". Esa lucha le llevó a ignorar sus aciertos y no servirse de ellos, no investigarlos,...el color tiene su manera física de actuar, de relacionarse entre sí, y eso no lo podemos cambiar...sólo constatamos que así funciona, y el hecho de querer ir por otro camino, no ayuda a someterlo, sino a ser sometido por él. Parece que odiase el pintar las sombras...
Otro de los aspectos que me han enervado es el escaso conocimiento del cuerpo humano. Uno puede querer deformar sus figuras, pero lo único que veía plasmado era la incomprensión de cómo cada una de las partes del cuerpo forma un todo. Eso agravado por el funcionamiento del color...
Y para terminar con el tema pictórico y empezar con el expositivo, añadir dos cosas mas: la penúltima es la pesadez de sus pinturas. La pintura y las pinceladas de Bonnard pesan, pesan mucho; y por último, son muy decorativas, les falta un punto marcado de interés. Su pincelada no define al milímetro, eso es cierto, tampoco lo pretende, pero el interés en algo en concreto puede definirse con un uso inteligente del color.
Y en cuanto a los aspectos expositivos, me han molestado dos cosas. Una es una tontería que podía haberse evitado en el cuadro de las bailarinas, en el que la luz de la sala incide de tal manera en la obra que el marco de la misma genera una sombra muy molesta. No creo que los cuadros deban verse con sombras proyectadas. La otra y más grave es pensar en la distancia que necesita el espectador para observar la obra. Sólo he visto en condiciones dos lienzos: uno en la última sala de uno de los enormes paisajes a unos seis metros de distancia; el otro, un interior con muchacha, fue desde el propio ascensor cuando me iba (unos cuantos metros más).
Esto no quita para que cada uno, en el momento que crea oportuno, se pase por allí a ver la exposición. Todos tenemos nuestro punto de vista, nuestras expectativas, nuestras experiencias previas,...así que a disfrutar hasta la próxima.
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