lunes, 12 de enero de 2015
Depero futurista
No queda más que una semana para que la exposición marche de Madrid, y por ello, esta mañana de domingo, los últimos rezagados nos hemos pasado a verla. Sé que no es lo mejor, pero entre verla con multitud y no verla, es peor lo segundo.
Aunque me había acercado para o con la expectativa de ver la contribución gráfica a nivel de diseño (editorial), he de decir que lo que más me ha sorprendido y con lo que más he disfrutado son las obras referentes al teatro de vanguardia. Ayer mismo buscaba escenografías de la época para ver cómo enfocaba la que me tocará diseñar para nuestra representación de italiano, y apareció una imagen relativa a la exposición que me hizo darme cuenta de que los días se agotaban.
En resumidas cuentas, que vayáis a ver la muestra, Fundación Juan March en metro Núñez de Balboa. Por cierto, no recuerdo haberme fijado en que han cambiado la fachada. Una de las veces que fui, se acababa de caer una losa de la misma justo en la entrada...
domingo, 11 de enero de 2015
Libros de este año 2015
Para comenzar con buen pie el 2015, el amigo invisible ha venido con los siguientes títulos
El increíble niño comelibros de Oliver Jeffers que tenía muchas ganas de estar en mi biblioteca (me encantó el día que se lo llevé a un alumno al que su tutora le había regañado porque no se enteraba de lo que leía y al dejárselo y comenzar a leerlo, se emocionó porque el personaje se llamaba igual que él. De esos momentos en los que uno se siente el ombligo del mundo, como si el libro estuviese hecho para ti).
Amphigorey de Edward Gorey, donde está recopilada la historia de El curioso sofá que le regalé a mi marido por el aniversario.
Cuánta tierra necesita un hombre, de Leov Tolstoi e ilustrado por Elena Odriozola. Ella misma nos puso en movimiento las imágenes del texto en el taller de Iconi del 2011. Un placer.
Y espero que haya sido un placer también para el amigo invisible que se ha acercado a Pantha Rei a por los libros. Es también un regalo el poder estar allí. Siempre me quedo con la boca abierta.
El increíble niño comelibros de Oliver Jeffers que tenía muchas ganas de estar en mi biblioteca (me encantó el día que se lo llevé a un alumno al que su tutora le había regañado porque no se enteraba de lo que leía y al dejárselo y comenzar a leerlo, se emocionó porque el personaje se llamaba igual que él. De esos momentos en los que uno se siente el ombligo del mundo, como si el libro estuviese hecho para ti).
Amphigorey de Edward Gorey, donde está recopilada la historia de El curioso sofá que le regalé a mi marido por el aniversario.
Cuánta tierra necesita un hombre, de Leov Tolstoi e ilustrado por Elena Odriozola. Ella misma nos puso en movimiento las imágenes del texto en el taller de Iconi del 2011. Un placer.
Y espero que haya sido un placer también para el amigo invisible que se ha acercado a Pantha Rei a por los libros. Es también un regalo el poder estar allí. Siempre me quedo con la boca abierta.
sábado, 10 de enero de 2015
Mary Poppins, P L Travers y Walt Disney
Estas navidades los astros se han conjurado para hacer coincidir la lectura del libro de Travers, Mary Poppins junto con la película Al encuentro de Mr Banks que me ha traído Papá Noel.
No puedo negar que soy una enamorada del film de Disney, pero hay que dar a cada uno lo suyo y después de la lectura de Travers, comprendo la reticencia de la autora con respecto a la realización del film, aunque lo achaquen a otras cuestiones de la biografía de la autora.
En el libro, las cosas son bien distintas como bien distinta es Mary. Las aventuras no tienen prácticamente nada que ver con el film, incluso hay detalles que me remiten a otros libros con sus respectivas películas. La importancia de ciertos personajes no es tal...etc. Y aunque en mi imaginación siempre estará Julie Andrews, no creo que el personaje se asemejara mucho al del libro.
Como siempre hago desde aquí, invito a la lectura del título, y al visionado de ambas películas con las que he disfrutado y que cada uno juzgue. Tengo pendiente el seguir leyendo las secuelas de la institutriz con paraguas a ver si es que eliminaron muchos elementos de la narración del primer libro.
Caja con cajitas
No es la última realización en cartonaje, pero sí de la que tengo fotos.
Partimos de una caja que había tirada en la calle y que hacía referencia a un set algo sibarita de peluquería y potingues para el pelo. Como el cartón y la estructura eran buenos, la cogí, la forré y le hice una serie de cajas en su interior para guardar menudencias de manualidades y labores.
Partimos de una caja que había tirada en la calle y que hacía referencia a un set algo sibarita de peluquería y potingues para el pelo. Como el cartón y la estructura eran buenos, la cogí, la forré y le hice una serie de cajas en su interior para guardar menudencias de manualidades y labores.
viernes, 9 de enero de 2015
Los cuentos de Anderson, Wes Anderson
Hace unas semanas que disfrutamos en la sobremesa con Gran Hotel Budapest. La verdad es que recordaba la publicidad que se le dio por televisión al film pero no tenía muy claro lo que íbamos a encontrarnos. Sí que, por aquellas fechas, vi un corto para la firma de moda Prada que había realizado el mismo director (foto arriba).
El caso es que como digo, no tenía buenas expectativas con la película que contaba en su reparto con grandes actores de todos conocidos. Sin embargo la puesta en escena me cautivó; aquello parecía un cuento llevado a la gran pantalla; una labor de ilustrador a la enésima potencia. Sólo puedo pensar que Anderson está pirado, es un maníaco y no quiero saber la relación que pueda tener con el director de fotografía, los cámaras, la producción, en general, con todo el equipo, para que todo en sus escenas esté cuidado al detalle. Creo que hay una gran labor de precisión.
Con respecto a este film, también me sorprendió que participara a nivel creativo Owen Wilson, puesto que la imagen que nos llega de él es muy superficial y ligada siempre o casi siempre, a un humor algo tonto. Muy parecida a la misma revelación que tuve al ver Un franco, 14 pesetas de Carlos Iglesias, que me encantó.
Por cierto, me quedo a nivel de curiosidades con hacerme una caja parecida a la de los pasteles de la peli.
Por sorpresa, de casualidad como digo, nos pusimos a ver en otra sobremesa Moonrise Kingdom. Recuerdo haber leído algo en la prensa a cerca del film, pero por aquel entonces, no lo busqué. El caso es que tras poner el dvd de la biblioteca y comenzar a verlo, le dije a mi marido, caray, pero si me recuerda mucho al estilo de Gran Hotel Budapest (cada una haciendo méritos en sus matices particulares, claro; no confundamos una ambientación e historia con la otra). Y cuando me dispuse a buscar al director, pues allí estaba escrito, Wes Anderson.
Moonrise kingdom viene a ser otro cuento llevado al cine y que te hace sonrojar al participar de los clichés de Los jóvenes castores (los sobrinos del tío Gilito), un cómic de los 60s-70s que recuerdo haber leído en casa de mi abuela, donde iban de excursión a la montaña y explicaban lo que había y no había que hacer por allí solos.
Igualmente, paré el metraje para leer con claridad el título de los cuentos que leía la niña protagonista.
Estas cosas freakys que uno tiene.
martes, 6 de enero de 2015
Alvin Langdon Coburn
El mismo día que nos pasamos a ver la exposición de ilustraciones en la Biblioteca Nacional, el autobús nos dejó justo delante de la sede de la Fundación Mapfre en la calle Bárbara de Braganza donde se ubica la siguiente muestra.
El caso es que era la primera vez que la pisábamos y ahora que escribo esto me pregunto en alto si es que la sede de la fundación en el CC Moda Shopping está cerrada. Aquel es uno de los espacios que solemos visitar por las muestras que hacen en torno al dibujo y la fotografía.
Respecto a la exhibición que nos ocupa, se desarrolla en dos plantas de la sede. Personalmente no encuentro muy acertada la imagen publicitaria de la muestra, pues me dio una idea equivocada de lo que encontraríamos dentro, esto es, paisaje pictorialista, retratos, vortografías, y otra serie de paisajes de corte algo más abstracto.
Si he de ser sincera, no conocía en absoluto la obra de Coburn. No soy amante de los paisajes pictorialistas, pero sí de los de corte abstracto, aunque para mi gusto estaban muy sucios; prefiero una imagen más limpia, sin ruido de fondo o elementos que interfieran, pero eso es cosa mía. Cuando llegué, si que recuerdo que algunas de las primeras obras me hicieron pensar en Bernard Plossu. Y algún retrato de aquellos era como estar viendo a Catany (aunque primero fue Coburn antes que Catany; el caso es que he de revisar las influencias de este último y ver si Coburn estaba entre sus elegidos).
En cuanto a las vortografías, de las que no conocía nada en absoluto, me pregunto hasta qué punto son controlables y me hacen recordar mis primeros experimentos con la cámara obscura en la carrera. Bueno, yo siempre recomiendo el pasar a verla, que es gratis, Tenéis hasta el 8 de febrero.
lunes, 5 de enero de 2015
Hansel y Gretel en la Biblioteca nacional de chocolate
El fin de semana anterior, nos pasamos por la Biblioteca Nacional para ver la muestra de ilustración que habían preparado en torno a los personajes de Hansel y Gretel de los Hermanos Grimm.
En mi memoria tenía la magnífica exposición que años atrás se había dedicado en el mismo centro a las historias de Caperucita. Sin embargo, ésta que nos ocupa es una muestra pequeña que nada tiene que ver con la niña de rojo.
El que tenga hijos y se quiera pasar a verla, pues bien hecho. Si estoy escribiendo estas líneas es para dejar constancia de que pasé por allí y señalar que aunque no tiene nada que ver con la otra, pues es un buen plan que si te pilla de paso no hay que perderse.
Tenéis hasta el 5 de abril para pasaros por allí. En el folleto informativo citan actividades programadas para la infancia que habrá que consultar en la página de la biblioteca.
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